ENTREVISTA A JORGE LUENGO

Cuando conoces a alguien desde hace más de diecinueve años y le ves disfrutar con lo que hace como cuando compartía sus juguetes en el cole, es inevitable sentir una dulce sensación de orgullo y felicidad. Jorge Luengo sabe lo que quiere… y lo hace bien. El cine, su auténtica pasión, tiene suerte de haber calado hondo en el pequeño niño de los ojos azules. Ahora, todo un chicarrón de melena suelta, es capaz de hacer maravillas con las películas que le han marcado. ¿Su especialidad? El montaje. Sus trabajos han causado furor en las redes, pero Jorge, que a punto está de cumplir los veintidós, mantiene los pies en el suelo. Él vive aventuras desde que Manu y Maite, sus padres, le regalaron su primera cinta de vídeo y ahora desea revivirlas con todos aquellos que, como él, volaron a un mundo maravilloso.

Pregunta. Jorge, ¿cuál es el primer recuerdo que tienes en relación con el cine?

Respuesta. Con tres o cuatro años recuerdo ver películas de Disney como el Rey León  o Toy Story. Me alucinaban. Después, me viene a la cabeza las de Batman de Tim Burton. Recuerdo bajar con mis padres al videoclub y quedarme fascinado al ver las películas en las estanterías. Tengo que decir que a ellos les gustaba el cine, también a mi abuelo. Lo recuerdo con nostalgia.

P. ¿Cuándo decides comenzar a editar las piezas que te llevarán, a posteriori, a tener buena acogida?

R. Al principio las hacía para mi mismo subiéndolas a Vimeo. Tenía pocas visitas, unas cincuenta (ríe). El tributo a Lubezki fue el punto de inflexión porque ese se hizo viral.

P. ¿Qué tenía el vídeo-tributo que comentabas?

R. A parte de ser un fantástico editor de fotografía y de su gran reconocimiento en su país (México), la gente se dio cuenta de que hizo la fotografía de Sleepy Hollow, de Hijos de los Hombres… Las imágenes eran bastante potentes y, por supuesto, por que logró recientemente un Oscar y eso tiene tirón.

P. Tuviste la suerte de recibir un comentario suyo en una red social, ¿no?

R. Sí, cuando lo subí no podía imaginar que lo fuera a ver pero como fue publicado por un blog de referencia, al final le llegó. Me escribió por Instagram: “muchas gracias por el vídeo en Vimeo”. Me sorprendió.

P. Vimeo fue para ti una plataforma importante…

R. Sí. A mí Youtube no me gusta. Vimeo es una plataforma más creativa y artística donde encuentras gente apasionada por el arte.

P. Me has comentado que comenzaste a editar vídeos para ti mismo pero, ¿has recibido algún tipo de clase de montaje?

R. Llevo tres años estudiando en una escuela de cine y este año me especialicé en montaje y edición de vídeo. Lo cierto es que los primeros trabajos de Vimeo los hacía para practicar.

P. ¿Crees que es importante que los alumnos tengan conocimientos previos o cualquiera puede tener éxito trabajando por su cuenta, sin acudir a una escuela?

R. Soy fan del autodidactismo. Tú mismo tienes que ser el que se ponga a ver las películas y tener interés. Ahora mismo puedes hacer cine con una cámara de video. Alucinante. Eso sí, una cosa es saber grabar y otra, editar.

P. Aquí cualquiera puede ser cineasta de cierta manera…

R. De cierta manera, entre comillas. En Youtube, por ejemplo, te encuentras con mucha morralla.

P. Se necesita tener trabajo, aprendizaje…

R. Práctica. No dejar de montar piezas. Y quien quiera ser director, no parar de rodar. Lo de que el cine esta muerto lo llevan diciendo mucho tiempo y eso no es cierto por lo que te comento.

P. ¿Crees que el auge de las nuevas tecnologías están permitiendo que se puedan hacer nuevos trabajos?

R. Sí. Da una libertad antes inimaginable.

P. ¿Tú has visto mucho cine?

R. Me queda mucho por ver pero cuando vas viendo más películas te das cuenta de los planos, las influencias, los sonidos… etc. Cuanto más ven tus ojos, tienes más ideas. La gente que quiera estudiar cine tiene que ver cine. Lo siento si no te gusta el filme soviético o el expresionismo alemán. Hay que ver mucho cine y de todos los géneros salvo el porno (risas).

P. Dime, ¿cuál es tu género favorito?

R. Ahí me pillas, me veo de todo. No tengo ninguna preferencia. No veo las películas por género sino por directores. Seguir su filmografía.

P. ¿Y tus influencias?

R. Como, espero, futuro montador reconocido me gustan mucho Thelma Schoonmaker, Walter Murch, Anne V. Coates, Dede Allen… son la cúspide del montaje. En video-ensayos me fijo en usuarios como el japonés Kogonada o Jacob T. Swinney.

P. Recientemente ha aparecido un perfil que plagia tus trabajos y los sube a Youtube. Estarás cabreado…

R. Es plagio. Cualquiera puede descargar el vídeo, corta mi firma y se lleva el mérito. El otro día vi un corto de mi cosecha en el que me di cuenta que lo hicieron.

P. ¿Con qué vídeos te quedas de los varios que has subido a tu canal?

R. El más especial, quizás, es el de Emmanuel Lubezki. Si me tengo que quedar con uno, sería el de los sonidos.

P. Muchas gracias por atenderme, amigo. Te deseo toda la suerte. Espero verte donde te mereces, en lo más alto. Lo mejor está por llegar.

R. Ha sido un placer. Yo también quiero desearte mucha suerte aquí en Madrid, tu casa. Espero ser el primero de muchos entrevistados.

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Ver “Tribute to Emmanuel Lubezki”

www.vimeo.com/jorgeluengoruiz

www.twitter.com/jorge_luengo

EL “PUNCH” DE LA ENTREVISTA

La entrevista hizo que me adentrara en un ring de boxeo. Y créanme, fue una bonita velada en Las Vegas. Parecía que combatían Pacquiao y Mayweather pero, en esta ocasión, los dos se hacían con el cinturón de campeón. A la izquierda, el periodista tenía la situación controlada. Él lanzaba las preguntas como poderosos derechazos. En la batalla dialéctica era el rey. Sabía que podía hacerse con el combate por los puntos en caso de no lograrlo por la vía del cloroformo. A la derecha, un valiente y aguerrido púgil llamado entrevistado tenía una única meta: llegar hasta el último asalto con vida. Sabía que pocos apostarían por él, pero un boxeador siempre da la cara. “Romper la guardia del entrevistado produce un placer lujurioso comparable con la seducción cuando el entrevistador se rinde a la inteligencia contraria sin condiciones”, dijo el genial profesor J.L Peñalva. El combate estaba más reñido de lo que parecía. Era evidente que los dos iban a ganar.